
¿Por qué sometemos nuestras lámparas de baño a condiciones extremas de humedad?
Los baños son, sinceramente, un lugar terrible para los dispositivos electrónicos. Hay vapor por todas partes, salpicaduras de agua constantes, y las temperaturas pueden cambiar drásticamente en unos pocos minutos, pasando de niveles gélidos a niveles similares a los de una sauna.
Nuestras lámparas infrarrojas están diseñadas según el estándar IP44. Pero seamos realistas: esa clasificación no impide que el producto se dañe en casa del usuario.
El vapor de agua es algo muy astuto: encuentra los espacios más pequeños en la carcasa del dispositivo y penetra en su interior. Una vez que llega a los terminales eléctricos o al vidrio de cuarzo, todo se vuelve problemático rápidamente. Se producen oxidaciones, cortocircuitos, y la lámpara deja de funcionar.
Por eso no nos contentamos con “esperar” que las lámparas funcionen bien. Ponemos cada lote en cámaras de calor y alta humedad durante cientos de horas. En realidad, estamos intentando “romperlas” intencionadamente. Si hay algún defecto oculto, queremos que aparezca aquí, en nuestras pruebas, y no en su baño.
Para lograr la clasificación IP44, utilizamos juntas especiales y conexiones selladas para evitar que entre polvo o agua. Pero el calor también es un enemigo astuto. Si una junta se deforma o se encoge después de unas semanas de uso, el sello impermeable se rompe. Pasamos mucho tiempo comprobando si existe algún riesgo de que la humedad cree un puente eléctrico entre las partes activas del dispositivo.
Pero hay un problema: no se puede sellar completamente un dispositivo. Si lo hacemos, la lámpara no podrá “respirar” y se sobrecalentará. Es necesario encontrar un equilibrio. Por eso somos muy meticulosos con los espacios necesarios para la instalación. La lámpara necesita algo de espacio para mantenerse fría.
No apostamos a la duración de estas lámparas. Las sometemos a pruebas intensas hasta que funcionan correctamente o se dañan. Es la única manera de asegurarnos de que, cuando salgamos de una ducha caliente, nuestra lámpara realmente se encienda.