
Por qué “IP55” no es suficiente: La verdadera razón por la que sometemos nuestros calentadores a pruebas extensivas
Si va a colocar un calentador de infrarrojos en el baño o en la terraza, verá la etiqueta “IP55” en todas partes. En teoría, ese es el estándar gold. Significa que la carcasa protege contra el polvo y puede soportar algunos chorros de agua.
Pero aquí está el problema: la clasificación en laboratorio es solo una medida temporal. No indica si el calentador seguirá funcionando después de dos años de duchas con vapor y noches frías de invierno.
Por eso no nos fiamos únicamente de esa clasificación. Sometemos cada unidad a pruebas de envejecimiento bajo condiciones de humedad y alta temperatura. Es como poner a los calentadores en una especie de “cámara de tortura”.
La lucha contra el vapor
Los baños son lugares extremadamente hostiles. Un momento está helado, al siguiente se convierte en una sauna. Este cambio brusco crea un efecto de vacío que hace que la humedad penetre a través de las juntas y los conectores eléctricos.
Si esa humedad llega a los terminales de la lámpara o al cableado, podría causar corrosión o, peor aún, un cortocircuito.
Para evitarlo, sometemos nuestras unidades a temperaturas altas y humedad del 85% durante cientos de horas. Intentamos “romperlas” para encontrar el momento exacto en que la selladura deja de funcionar, así podemos arreglarlo antes de que el calentador llegue a su lugar de uso.
Desgaste
El calor hace que las cosas se expandan. La humedad, en cambio, hace que se oxiden.
En estos calentadores, el punto donde el elemento calefactor se conecta con los conectores eléctricos suele ser el primer lugar donde falla. Durante nuestras pruebas, observamos cualquier signo de degradación en el aislamiento. Si la electricidad comienza a filtrarse en lugares donde no debería, la unidad representa un riesgo para la seguridad.
Comprobamos los valores de resistencia antes y después de las pruebas. Si esos valores aumentan, significa que el diseño es deficiente. Entonces, descartamos esa unidad y volvemos a empezar desde cero.
El equilibrio perfecto
Existe un delicado equilibrio que debemos mantener. Si sellamos demasiado bien la unidad para evitar la entrada de humedad, atrapamos el calor dentro de ella. Los componentes electrónicos se “cocinan” dentro de su propia carcasa.
Es necesario lograr un equilibrio entre una buena circulación de aire para mantener los componentes fríos y una protección adecuada contra el vapor. Nuestras pruebas nos ayudan a encontrar ese punto óptimo.
El resultado es un calentador que realmente dura, siempre y cuando se coloque de la manera indicada en el manual.